Nuevos emergentes culturales, Página/12, 2010

“Los bárbaros llegan de todas partes. Y esto es algo que nos confunde un poco, porque no podemos aprehender la unidad del asunto, una imagen coherente de la invasión en su globalidad”, dice Alessandro Baricco. “Uno se pone a discutir acerca de las grandes librerías, de los fast food, de los reality shows, de la política en televisión, de los chicos que no leen y de un montón de cosas de este tipo, pero lo que no conseguimos hacer es mirar desde arriba y captar la figura que las innumerables aldeas saqueadas dibujan sobre la superficie del mundo. Vemos los saqueos, pero no conseguimos ver la invasión. Ni, en consecuencia, comprenderla”, agrega el escritor italiano. Los bárbaros ahora invaden la Universidad Nacional General San Martín (Unsam). Las puertas del campus Miguelete se abrirán hoy al intercambio de nuevos sentidos posibles cuando comience el seminario “Pensamiento bárbaro”, que contará con los saberes de unos bárbaros estelares a la hora de desmontar viejos aparatos retóricos y hermetismos perecederos. Pedro Saborido, Pablo Lescano, Hugo Lobo, Cumbio, Iván Ferreyra y Jorge Dubatti, entre otros, serán los protagonistas de una experiencia que se propone resignificar el vínculo entre la universidad y la sociedad. Un puñado de cuestiones suscita el concepto motriz que se imprime como latiguillo de esta movida coordinada por Fernando Peirone, director académico del programa “Lectura Mundi” de la Unsam, abierta al público y de cursada gratuita, todos los lunes a las 16.

Qué es ser un bárbaro hoy en este presente en el que –parafraseando al teórico alemán Marshal Berman– “todo lo sólido se desvanece en el aire”. “Lo bárbaro siempre fue lo extranjero. La palabra se origina en la impresión sonora que les causaban los extranjeros a los ciudadanos griegos. Desde entonces lo bárbaro denota aquello que no pertenece a la cultura oficial y que por su condición de diferente y de interpelante debe ser encuadrado, sino por las buenas, por las malas”, dice Peirone a Página/12, encargado de abrir el fuego del seminario, al que se irán sumando distintos invitados como Hugo Lobo (Dancing Mood y Fabulosos Cadillaccs) en yunta con Pablo Lescano (Damas Gratis) para desglosar el reggae, el ska, el jazz y la cumbia villera. Serán ocho clases; en la última –el 29 de noviembre– participará Pedro Saborido con el humor, el rock, el bizarrismo y la política petercapusottesca.

“Nuestra célebre dicotomía sarmientina entre civilización y barbarie, sin ir más lejos, forma parte del problema que debió resolver Latinoamérica para la constitución de los estados nacionales, que eran concebidos a imagen y semejanza de los estados europeos, y que formaban parte de la cruzada civilizatoria occidental y cristiana”, recuerda el director y fundador de la Facultad Libre de Rosario y docente de Pensamiento Contemporáneo de la Universidad del Cine. “Los gauchos –que no eran otra cosa que mestizos– y los pueblos originarios, eran un estorbo que había que quitar del medio, como en otro momento lo fueron los judíos o los anarquistas. Cada cultura tiene sus propios bárbaros y nosotros tenemos los nuestros –plantea–. Hay quienes, como Huntington, desde la mirada imperial de Estados Unidos, los identifica con los musulmanes; otros, más vernáculos, los estigmatizan en los ‘motochorros’, los ‘cabezas’, los ‘paquitos’ o los ‘villeros.”

Baricco ha resucitado la marca de lo bárbaro. “Lo hace cancheramente, porque es un provocador, pero la apelación a lo bárbaro sigue estando más cerca de la estigmatización que de la ironía”, aclara Peirone. “El habla de la ‘invasión de los bárbaros’ como una especie de avanzada generacional-tecnológica que está trastrocando el mundo. Y para describir esa alteridad se acerca mucho a la confección de un monstruo, porque los describe como gente que tienen branquias y aletas, más cerca del pez que del ser humano. Pero también hay que ser justo y decir que ese intento poco feliz de describir a los protagonistas de los nuevos cambios sociales como bárbaros, no quita que el análisis que hace de la cultura contemporánea sea uno de los más agudos, más creativos y de los mejor escritos en mucho tiempo.”

–¿Cómo interpela la universidad este momento de reformulaciones? ¿Es una institución suficientemente flexible o todavía tiene dificultades para dialogar con otro tipo de experiencias y saberes que no surgen en ese ámbito?

–Es preciso que la universidad esté en la sociedad, pero aún más la sociedad en la universidad. La universidad no es, o no debería ser, una institución cuyo sentido se configure intramuros. El mundo extramuros tuvo un rol gravitante en el surgimiento de las primeras universidades, permitiéndoles constituirse en un nuevo focus de reflexión que crearía condiciones favorables para la institucionalización del pensamiento moderno. La universidad debería retomar ese espíritu. No se puede seguir considerando a los estudiantes como depositarios de contenidos culturales, como si estuviéramos en el siglo XIX, deberíamos escucharlos mucho más. En un mundo donde lo que era seguro, perdurable y nacional, se ha vuelto virtual, flexible, ambiguo, frágil, líquido, evanescente y global, los jóvenes demuestran una ductilidad y una iniciativa que es menester atender. Como dice Marcelo Urresti cuando analiza las ciberculturas juveniles, los jóvenes están fundando formas colectivas que no encajan dentro de los mecanismos de agregación tradicionalmente señalados por las ciencias sociales y humanas. Mal podemos entonces ver en Cumbio sólo a una bloggera; sus procedimientos comunicativos, sus modos de interacción social, sus intereses, están dando cuenta de nuestro tiempo mejor que muchos académicos que sin poder romper el molde ven a Internet como el nuevo opio de los pueblos.

Peirone cuenta que el seminario intenta “abrir un espacio académico a los diferentes discursos y prácticas de esa alteridad que hoy protagonizan nuestro tiempo, a modo de interpelación simultánea”. “Estos bárbaros heredan y asumen banderas políticas y sociales que tienen sus raíces en la mejor tradición socialista –subraya–. La cultura wiki, el software libre, las redes sociales, el sincretismo musical y el humor capusottiano, entre otros emergentes, componen una provincia a la que cada vez concurre más gente. La idea de este seminario es poner a circular ese capital cultural entre los estudiantes y docentes de la Unsam, pero de una manera abierta, de tal modo que pueda concurrir cualquier persona, sin necesidad de pertenecer a la academia. Eso contribuye a generar las condiciones para una nueva institucionalidad, más acorde con nuestro tiempo.”

Por Silvina Friera

Publicado en el diario Página/12, 27 de setiembre de 2010

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/17-19401-2010-09-27.html

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